En España no hay una ley estatal única de tatuajes: cada comunidad autónoma regula los establecimientos de tatuaje y piercing (higiene, formación, autorización). El consentimiento informado por escrito es la práctica general: antes de tatuarte, el estudio te explica riesgos y cuidados y tú firmas.
Qué es y para qué sirve
Es un documento en el que el estudio te informa del procedimiento, sus riesgos, las contraindicaciones y los cuidados posteriores, y tú confirmas que lo entiendes y aceptas. Protege a las dos partes y deja constancia de que te han preguntado por tu salud.
Qué suele incluir
- Tus datos y el diseño y la zona del tatuaje.
- Riesgos: infección, alergia a pigmentos, cicatrices, cambios con el tiempo.
- Preguntas de salud: alergias, problemas de coagulación, enfermedades de la piel, diabetes, embarazo o lactancia, medicación.
- Cuidados posteriores por escrito.
- Firma tuya y del profesional, y fecha.
Menores de edad
Para tatuar a un menor se exige, como mínimo, el consentimiento por escrito de sus padres o tutores, y algunas comunidades establecen requisitos adicionales. Muchos estudios no tatúan a menores en ningún caso. Pregunta directamente al estudio.
Qué más debes pedir al estudio
- Que esté autorizado por la autoridad sanitaria o el ayuntamiento según tu comunidad.
- Agujas y cartuchos de un solo uso, abiertos delante de ti.
- Guantes, superficies protegidas y tintas con etiqueta.
- Instrucciones de cuidado por escrito.
Encuentra estudios cerca en el buscador y confirma estos puntos al pedir cita.
Preguntas frecuentes
¿Es obligatorio firmar un consentimiento para tatuarse?
La normativa autonómica y la práctica de los estudios lo exigen de forma general. Si un estudio no te pide nada ni te pregunta por tu salud, es una mala señal.
¿Puede tatuarse un menor de 16 años?
Depende de la comunidad y del estudio; como mínimo hace falta la autorización escrita de padres o tutores, y muchos estudios no tatúan a menores.
¿Quién regula los estudios de tatuaje en España?
Las comunidades autónomas, a través de sus normas sanitarias, y los ayuntamientos en las licencias de actividad.
